lunes

La casa de los ciegos

Ella carga una historia, una muy triste historia, tanto o más triste que la de todos aquí.
Ella tiene aún el cielo en sus ojos y una cadena en sus pies.
Los ocasos más pálidos cada día y como cada día, un día menos.
Corrimos en diferentes direcciones solo para caer un poco más lejos el uno del otro atados por la sangre.
Acediada por la carne tierna, torna su mirada cada vez más forastera. 
Aquella noche no volvió el calor en ese costado de su cama. 
El ser en 3 partes y nada lo sobresalta. 
Olores que recuerdan la vuelta a casa, entre tanto silencio, cargamos cada demonio como propio, tan creados y propios.
Ya no puedo recordar su resplandor, ya no recuerdo la piel. 
Aquella noche fue la noche y ahora comenzamos a correr, ahorcando entre cadenas las raíces. 
Si en realidad esto no será, será siempre lo que no será y correremos entre calles y mentiras, huyendo de nuestras espaldas. 
Poco importa el sentido si está roto el timón, ahora gira y espera a que esto caiga. 
Muerde mi rabia, muerde mi mano, dañé el porqué, dañé un esbozo de claridad, ahora corre. 
Ahora sigamos el circulo, corre. 
Los ocasos más pálidos están por venir.

martes

Se viene encima la mañana arrastrando tristezas que se me pegan a la piel,
un recuerdo que se desangra en medio de la carretera, entre flores y besos.
La vida no es la misma y en la radio canta Robert sobre aquella chica a la que dejó.

miércoles

La despedida más honesta y dolorosa será siempre la más sincera.
 El vacio grita silencio y la lluvia sigue cayendo sobre mi cabeza.
Todos los colores fundidos en rojo, aquí no estaba Dios ni el fuego,
aquí no había más que la pena y sus ojos iluminando la sala.
Esquivando a la muerte hasta la última mordida,
 eternos como la memoria, eternos como el calor,
eternos como los sueños, eternos sobre el silencio.
Para no perder los sueño de algún día,
para nunca perder de vista el camino,
para nunca perder la memoria.

Eternos como la memoria...
Solo para hacer llover...


Ya no cuento las mañanas que se van, 
porque tus ojos brillarán en mi cielo hasta siempre. 
Gigantes, rebosantes de sueños.
Corre, vuela y gira en el cielo,
la chica de los ojos de caleidoscopio
ahora dibuja el camino,
guiada por las luces del mar.
Ahora vuela herida, herida, pero libre y fuerte.
Ahora rezo por su vuelo,
ahora el silencio me acompaña
ahora que peleo contra todos mis demonios,
ahora que mi espalda se entibia...

domingo

Anda y descubre lo mejor.

Pienso que así se nos va la vida, esperando el momento para vivir, esperando que todo encaje para nuestra llegada. El tiempo sigue caminando, con o sin nosotros, pero seguimos aquí, esperando a que ella un día nos espere. Aferrándonos a la idea de que es el tiempo en nosotros y no viceversa. Cómodos en esta tranquila desesperación.
No quiero ver como nos pasó por encima la vida, no quiero el letargo de la cautela. 
Espero que no te sientas solo sin mi, triste ensayo de vida.