La despedida más honesta y dolorosa será siempre la más sincera.
El vacio grita silencio y la lluvia sigue cayendo sobre mi cabeza.
Todos los colores fundidos en rojo, aquí no estaba Dios ni el fuego,
aquí no había más que la pena y sus ojos iluminando la sala.
Esquivando a la muerte hasta la última mordida,
eternos como la memoria, eternos como el calor,
eternos como los sueños, eternos sobre el silencio.
Para no perder los sueño de algún día,
para nunca perder de vista el camino,
para nunca perder la memoria.
Eternos como la memoria...