Se fue la sonrisa complice de un eterno hasta luego.
Llevandose las flores más preciadas, arrancandolas de raíz desde mi suelo,
secando los frutos del sentimiento, dejando solo cardos, se fué.
Esta noche arderá el cerezo, para que sus flores vuelen al cielo
y dulcemente se vuelva recuerdo inocente, para que con fuerza broten nuevas flores,
para que la piedra vuelva a latir y con el fuego limpie las penas que dejó el miedo.
Este cuarto de siglo, esta noche cuando redondeo el año,
incendiaré los refugios, las viejas calles.
Esta noche, cuando es hora de partír a nuevos cielos.
Esta noche, cuando dejo la espera y vuelvo a correr.
Esta noche, cuando arden los carros del olvido.
Esta noche, cuando vuelvo a mi.
Esta noche, cuando camino por la libertad del sentir genuino.
Esta noche, cuando se brilla de orgullo la mirada.
Esta noche, cuando arde el cerezo.
