Ya no cuento las mañanas que se van,
porque tus ojos brillarán en mi cielo hasta siempre.
Gigantes, rebosantes de sueños.
Corre, vuela y gira en el cielo,
la chica de los ojos de caleidoscopio
ahora dibuja el camino,
guiada por las luces del mar.
Ahora vuela herida, herida, pero libre y fuerte.
Ahora rezo por su vuelo,
ahora el silencio me acompaña
ahora que peleo contra todos mis demonios,
ahora que mi espalda se entibia...