
Recorro esta fría ciudad mirando todas las muertes del sol.
Apostaré mi suerte al viento para tomar nuevamente mi camino.
Todo lo que dejo atrás estará siempre ahí como testigo ciego del duelo.
Recorro esta ciudad esparciendo las cenizas de un corazón frío.
El recuerdo arde como faro en estas tardes húmedas.
Un nuevo rumbo, dejaré esta fría ciudad y todas las memorias muertas,
dejaré un recuerdo que se pierde en medio de la razón.
Tomaré lo que me queda y volaré a un tibio amanecer.
Dejo esta fría ciudad para no volver, para olvidar el miedo que la inunda,
para no ser una opción perdida. Dejo la incertidumbre para algo mejor,
ya no hay nada que puedas dar que cambie lo que pasó, ya no hay nada más que el frío de esta ciudad, esperas infinitas que no tomaré.
El silencio se queda a kilómetros, junto a tus notas, tus proyecciones y opciones.
Tomaré lo que me queda y dejaré las cenizas, dejaré esta fría ciudad de recuerdos muertos.