lunes


Nunca dejamos de alzar los brazos,
nunca dejamos que nos alcanzara el tiempo,
fuimos fugitivos del silencio,
culpables de la muerte del olvido,
fuimos el grito y la rabia, el puño,
el desencanto y los sueños que nunca mueren.

Nuestra canción quedó grabada en los caminos, en la memoria, en las piedras, en el mar...
Hoy somos eternidad.